Llegando a Calais en el Pride of Burgundy. Casi en Bielorrusia

Es curioso ver que poca gente conoce la VIA FRANCIGENA. Ni yo voy a conocerla del todo pero si veo como (sin tilde gracias al fántastico teclado francés…) lo que importa del viaje son las personas, empezando por mí mismo. Como me importa Miguel en Londres y su “flat mate” iraní. Cómo al llegar a Canterbury me esperaban tres ángeles, (neozelandesa, india y holandesa), cómo cuando tu radar apunta bien al corazón de la gente, ésta, aunque te encuentres perdido enmedio del campo inglés (con tilde evidentemente…) hay alguien que te dice que te queda poco, otro ángel en Dover con su perro pastor alemán y que en un inglés de Birminghan te cuenta sus problemas que parecen todo menos pequeños…

La solución la tenemos en nuestras manos y no la vemos; la solución esta en nuestras gentes y no les vemos, la solución es compartir un plato de salchichas con guisantes con un desconocido, el mismo que te mete en la mochila un sandwich bien gordo y algo de fruta y dulces, sin que te des cuenta y por el cual agradeces al cielo pidiendo que le bendiga a esa persona, cuando con flaqueza te encuentras el sandwich en la mochila cuando buscabas un jersey.

Mientras se seca la ropa que he lavado en casa de Yannick en Calais, voy a ver si preparo la cena quien de anfitrión tiene todo pero de cocinero nada. Este tipo merece una entrevista y la tendrá. Es viajero y conoce Bielorrusia como la palma de su mano.

Me hizo la foto una gaviota colega en el Ferry. Al fondo Dover

Me hizo la foto una gaviota colega en el Ferry. Al fondo Dover

 

Anuncios