Calais-Wissant-Guînes Los italianos tienen descuento

Pues ya no sé muy bien el número de la etapa de hoy. Gracias a mi couchsurfer, Yannick, quien me ha acercado a Biérot Plage, he llegado pronto a Wissant y de ahí me he decidido llegar hasta Guînes desde donde escribo. Paisaje muy bonito, campos de colza, casas de ensueño, nubes de algodón, piedras bien formadas, hierba sana… Vamos bucólico. E importa muy poco. Porque lo mejor me esperaba a la llegada a Guînes. Me meto en el albergue del camping (precio especial para peregrinos), ducha, cama en granja antigua, y visita de Giovanni y Federico. Dos italianos del Veneto ( con acento endiablado) que me ganarían si esto fuera una competición. De 62 y 64 años respectivamente. Expertos en el camino de Santiago y en la Vía de la Plata se lanzan ahora a esta aventura pensando en sus nietas. Y es que me da igual si los “fields of France” son deliciosamente aburridos o no. Me importa como Amy y Sophie en la recepción del camping me ayudan y me reservan la noche en un convento de monjas en Wisques (mañana también hago dos etapas en una). Me importa como los italianos me invitan a cenar pasta (evidente), me importa el abrazo de Yannick, la sonrisa de Lucille en la oficina de turismo de Licques, el bon courage de la gente en el camino. Y me importa saber que en estos pocos días hablando cuatro idiomas distintos, soy igual que ellos. Y ellos iguales que yo.
Sobre la ruta, acudir a las guías. Por cierto, el ferry de Dover a Calais cuesta 30 libras. Pero si eres italiano y le echas cara diciendo que eres peregrino, te costará sólo 3.

Es más fácil seguir el camino

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