Me pido la litera de arriba en Camblain L'Abbè

En las granjas, los granjeros se levantan antes que los pollos, para hacer café a los peregrinos. Y la niebla, da de nuevo los buenos días hasta que en Ferfay, de nuevo otra panadera me vuelve a confirmar que la línea recta es la más recta, pero no necesariamente la más corta. No pensé mucho en eso mientras me comía mi “religieux au café”.

Al entrar en Divion encuentro una pista gracias a Robert Desnos: “El tiempo nos presiona. Cantad a vuestra juventud. Cantad a vuestra libertad”. Y de nuevo en la calzada romana, ya sobre el barro, pienso que las vacas me miran demasiado profundamente cuando paso a su lado. Y que es curioso cómo en un barrio de mineros, la principal calle recuerda a Pablo Neruda. Esta pista sí que me la apunto rápidamente.

¿Por qué tanto lino en los campos? ¿Por qué los perros con hocico largo son a quienes caigo mejor? ¿Por qué el dolor nos ata más al presente? (Sobre todo si es el de pie derecho). ¿Por qué Bunilda fue arrojada ya cadáver sobre la calzada romana?

Molestar a una profesora ultracatólica nunca fue bien visto. Pero en ocasiones eso nos lleva a esperar a los italianos en una enfermería en la que reposa un adolescente de 17 años molesto con su gastroenteritis y con sus padres que le arrancaron de la metropolitana juventud de París. En ese momento empiezo a sospechar que él ha estado allIí. Quien busco ha estado allí. Y lo sé cuando el cura de sotana larga se apresura a decirme que sería bueno que fuera a la misa tradicional como buen peregrino. Lo que él no sabe es que los exámenes de latín eran fáciles de aprobar con chuletas. Y que uno nunca escuchó misas en latín como las anteriores al Concilio Vaticano II. ¿O sí? Pues claro. Esto me hace sospechar que la noche en el colegio Jean Baptiste de la Salle, en Camblain L’Abbé, no es sino una nueva pista por la que pasó él. Por cierto, le llamaré Rumi. Es lo que pienso en la litera de arriba.

Rumi se dormía en misas como éstas. Y yo

Rumi se dormía en misas como éstas. Y yo

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