Creo saber quien eres, y porqué viajaste hasta mí

Uno de sus tatuajes, aún grita desesperadamente a Christine, a pesar de la rugosa y añeja tinta de plomo. Es en su brazo derecho. El resto no alcanzo a distinguir. Ni falta que hace porque Christe o Philippe (da igual) rechaza la pregunta impertinente de si tal vez fue en alguna prisión donde se los hizo. El impertinente soy yo. Y el que le está juzgando. Y lo sabe.

Le conocí despistado, entrando en la Casa Parroquial de Péronne, buscando al Abbé Nicolas. Chandal viejo de los de cuando Eurovisión era algo importante, zapatillas deportivas que han recorrido mil veces Francia, y un bolso algo roído con ganas de jubilarse antes de que la Merkel le obligue a trabajar más. Con él, un libro. El del Cura de Ars. Un ejemplo de cristianismo de base más próximo a San Francisco de Asís que del recién expulsado “traidor” del Vaticano.

Christe no cena nada. Apenas algo de chocolate y de la baguette rancia francesa que me todavía me queda a mí. Aunque con algo de sentido de la culpabilidad, se toma entre pecho y espada una cerveza nacida en Flandes. De donde viene andando, día a día.

Lo primero que se me viene a la cabeza, es la palabra de la que todos huímos: pobre vagabundo. Porque nos da miedo ser como él. Y Christe lo sabe. Me lo huele. A pesar de eso, se duerme tranquilo después de contarme como fue atropellado casi mortalmente por un camión cuando tenía 20 años. Como, años después, por las secuelas de su accidente, sufre un derrame cerebral que le permite ver a los ángeles, los mismos que le acompañan en el camino. Tras contarme las muertes de sus padres y de su hermana. Y tras asegurarme lo feliz que es andando por las carreteras de Francia de iglesia en iglesia. Tras todo esto, se durmió dos horas.

No tiene twitter. Ni facebook. Ni móvil. Viaja más ligero que cualquiera de nosotros, porque largo es su viaje. El de “routard”. Tiene 54 años, vive en una caravana, una artrosis degenerativa, y mucho cabello rubio en la cabeza.

Y aún me pregunto porqué es una de las personas que más me están marcando en el camino. ¿A quién he visto?

Sería demasiado fácil publicar una foto de tu rostro

Sería demasiado fácil publicar una foto de tu rostro

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