No vi enemigos en Francia, Suiza o Italia y sí muchos cementerios de soldados

El peregrino no vio ningún turista en ninguno de los cementerios militares que pueblan el norte de Francia. Y todavía no sé si eso es bueno o malo. Sin embargo el espíritu de esos millares de soldados muertos en los campos de Francia, me acompañaron a lo largo de mil kilómetros. En las regiones de Nord Pas de Calais, Picardie y Champagne (no tanto Franche Comté) las tumbas de miles y miles de soldados, jóvenes en su mayoría, de diversas nacionalidades, pueblan los paisajes, las llanuras entre el cereal, la remolacha y la niebla. Jóvenes que hartos de barro y alcohol del malo, lucharon hasta la muerte por unas patrias que hacían de ellos cuerpos alienados por el nacionalismo salvaje.

Y el peregrino de la Vía Francígena no resulta invidente ante tanta masacre bajo sus pies. Incluso algún peregrino pasa por el campo en el que su tío, murió bajo las balas de vete a saber qué ejército, con tan solo 20 años. Y es que a lo largo de estos más de dos mil kilómetros, la compañía del recuerdo histórico es más que notable. Cementerios internacionales, necrópolis francesas, museos que recuerdan ambas guerras (como el Historial de la Gran Guerra de la localidad francesa de Péronne), placas conmemorativas, búnkers y la famosa líneas de los tobleroneso líneas fortificadas de las Promenthousesen Suiza, en la defensa del país helvético en la Segunda Guerra Mundial. Grandes detalles que no resultan indiferentes a nadie incluso resultan atractivos al turismo como las trincheras de los bosques de la Somme en la Picardie francesa o los numerosos museos de las torturas.

Necrópolis francesa en Verzy, Champagne (Francia)

Necrópolis francesa en Verzy, Champagne (Francia)

Llama la atención cómo a lo largo de estos más de dos mil kilómetros el recuerdo de la lucha fraticida europea está más que presente. Sin embargo el peregrino lo que descubre es hospitalidad, fraternidad y humanidad sin importar la nacionalidad a lo largo de esta columna europea que representa la Vía Francígena.  Sin embargo el embrión del odio se mantiene vivo en palabras de aquellos que al paso por sus pueblos cuentan al peregrino que la solución a la crisis económica actual es otra guerra, y a empezar de nuevo. Asusta. No nos queda más remedio que recordar para olvidar y seguir mirando hacia adelante con el respeto que los muertos, sin importar los bandos, nos merecen. Como aquel partisano italiano que en Carrara, en el fin de la Segunda Guerra mundial, se quitaba el sombrero al paso de los cadáveres de los soldados invasores alemanes, porque merecían todo el respeto por lo que representaban de dolor y sufrimiento. Nunca más.

Cementerio sudafricano en Picardie, Francia

Cementerio sudafricano en Picardie, Francia

Cementerio norteamericano en Vermand, Picardie (Francia)

Cementerio norteamericano en Vermand, Picardie (Francia)

Cementerio alemán de la Primera Guerra Mundial en Rancourt, Francia

Cementerio alemán de la Primera Guerra Mundial en Rancourt, Francia

Museo Historial de la Gran Guerra, Péronne (Francia)

Museo Historial de la Gran Guerra, Péronne (Francia)

Cementerio británico a la altura de Rancourt en Francia

Cementerio británico a la altura de Rancourt en Francia

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