Cómo preparar un botiquín antes de salir de viaje. "Por si aca…"

Por Maite Hualde (Farmacéutica)
@Maitebotikaria

No es fácil preparar un botiquín de viaje que sirva para todo el mundo. De la misma manera que no es lo mismo viajar al Sáhara que al Polo Norte, hacerlo en verano que en invierno o ir para 15 días o 1 año. Pero estaréis de acuerdo conmigo en que un botiquín de viaje debe de cumplir dos requisitos principales que son: que sea lo más práctico posible y que ocupe poco.
Desde mi experiencia observo que el principal error que cometemos al preparar un pequeño botiquín antes de un viaje es pensar que nos vamos al fin del mundo. Imprevistos pueden ser todos, pero creedme, de ocurrir ocurrirá aquel que nunca imaginamos, por lo que partiremos de la base que allá a donde vayamos, existen servicios médicos y farmacéuticos (por muy precarios que sean) que nos van a sacar de un apuro. Teniendo esto en cuenta, intentaremos llevar lo imprescindible incluyendo aquello que puede resultar realmente práctico.

Vamos a mencionar distintos elementos -a mi entender básicos- y luego cada uno que elija aquello que más se adecúe a su destino y circunstancia.

Un botiquín básico debería de contener:

  • Protección solar: Sea cual sea el destino o la época del año, si nuestro viaje se va a desarrollar mayormente al aire libre, no podemos olvidar una crema con alto factor de protección solar y un protector labial. Completamos la protección con el uso de visera y gafas de sol cuando sea necesario.
  • Tratamiento para ampollas: De la misma manera, si vamos a “patear” y por muy buen calzado que llevemos, es conveniente no olvidar parches especiales para ampollas.
  • Tratamiento de heridas: Nunca está de más añadir unas tiritas o apósitos al botiquín, sobre todo porque no ocupan mucho, pero yo no soy partidaria de llevar un kit completo de curas a no ser que viajemos a un lugar remoto. En general, en caso de necesidad siempre podemos comprar este tipo de material en cualquier lugar del mundo y, si la herida es grave, acudiremos a un dispensario médico.
  •  Dolor, fiebre, infecciones, etc.: El paracetamol es el analgésico y antipirético de elección. Si vamos a caminar mucho y no tenemos problemas de estómago, quizás podemos sustituirlo por un antiinflamatorio tipo Ibuprofeno que puede resultar más práctico.
  • Desinfectante para el agua para comida o bebida: En países no desarrollados, donde la potabilización del agua no está garantizada, aunque la norma sea beber agua embotellada, no está de más llevar un potabilizador. No olvidéis que frutas y verduras que se comen crudas son lavados con agua del lugar. Existen pastillas comercializadas o se puede utilizar la lejía doméstica (hipoclorito sódico), eso sí, hay que fijarse en la etiqueta y utilizar únicamente aquellas en las que indique que son aptas para desinfección el agua de bebida. Seguid las instrucciones de la etiqueta del producto.
  • Antidiarreicos: Relacionado con lo anterior, seguro que todos vosotros habéis oído hablar de la “diarrea del viajero”, incluso más de uno la hemos sufrido. Yo siempre llevo un antidiarreico que contenga loperamida (Imodium®, Fortasec®…) aunque, si es posible, en un primer momento conviene intentar superarlo con rehidratación oral. Bebidas isotónicas y alimentos astringentes pueden ser suficientes si se trata de una diarrea leve.
  • Mosquitos: En función a la zona y la época del año, un repelente de mosquitos puede convertirse en un buen compañero de viaje. A pesar de todo, añadiremos al equipaje bien una crema con anestésico local o bien una con corticoides (picaduras, quemaduras por el sol,…) Nunca las usaremos sobre heridas abiertas. En personas especialmente sensibles a las picaduras, con múltiples alergias alimentarias o con alergia estacional puede ser de ayuda llevar un antihistamínico oral tipo la cetirizina por citar alguno. Eso sí, ante una reacción alérgica fuerte, lo más sensato es acudir a un centro médico lo antes posible.

Otros consejos:

  • No debemos olvidar meter en la mochila aquel/aquellos tratamientos crónicos que cada uno utilice habitualmente.
  • Si viajáis por Europa, no olvidéis obtener gratuitamente la tarjeta sanitaria europea (TSE). En caso de que sufráis un problema de salud en la CE… ¡por lo menos que no nos deje en la ruina!

Y para terminar, antes de viajar a cualquier país exótico es conveniente acudir a los centros de Salud exterior de cada comunidad autónoma donde nos informarán sobre las vacunaciones y tratamientos profilácticos (como por ejemplo el de malaria) específicos recomendados en cada caso.

Es importante haberse administrado las vacunas sugeridas ANTES de viajar y hay que tener en cuenta que hay vacunas que necesitan ser aplicadas cierto tiempo antes de la exposición para ser efectivas. Os recomiendo que realicéis la consulta con unas 4 o 6 semanas de anticipación.
Consultad también sobre vacunas que ya hayáis recibido en viajes anteriores y no olvides que ciertas vacunas son menos efectivas con el paso del tiempo y quizás sea necesaria administrar una dosis de refuerzo.

Y con esto, ya sólo me queda desearos ¡BUEN VIAJE! y que el botiquín llegue intacto de vuelta a casa.

Por Maite Hualde ( @Maitebotikaria ) es farmacéutica licenciada y viajera. Además de asesora, es blogger y colabora en diversos medios.

Ejemplo de magnífico y pequeño botiquín

Ejemplo de magnífico y pequeño botiquín

 

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