Consejos para hacer la VIA FRANCIGENA como un peregrino auténtico.

Que a día de hoy la VIA FRANCIGENA no es una ruta de peregrinación como el Camino de Santiago, a nadie se le escapa. Pero sólo desde el punto de vista de infraestructuras. Porque al hablar de la VIA FRANCIGENA hablamos de la ruta de peregrinación más antigua de Europa, más que la Jacobea. Por eso, te damos algunos consejos para realizarla sin ningún tipo de problemas, sobre todo si quieres hacer los más de 2000 kilómetros de su totalidad, desde Canterbury en Inglaterra hasta Roma.

  • No confíes totalmente ningún libro guía. Hasta el momento no hay ninguna guía fiable que nos guíe por el camino. Hay alguna mejor que otra, pero todas cometen errores, dado que la ruta no está totalmente señalizada. Además hay intereses particulares por lo que unas te llevan a sitios diferentes. Por cierto, no existen guías en español. (Hasta ahora)
  • Lleva brújula y mapas de las diferentes zonas. Ocurre lo mismo con el GPS. Hay rutas trazadas pero no están perfeccionadas. Cada noche prepara bien la ruta del día siguiente.
  • No tengas reparo a salirte de la ruta y seguir por la carretera. Lo más normal es que dudes mil veces sobre cuál es el camino adecuado. Ante la duda, sal a la carretera (siempre y cuando no sea una autovía, que te puede ocurrir).
  • NO LLEVES BOTAS. Lo más recomendable es calzado de senderismo bajo, sin caña alta. No vas a subir grandes cumbres. Sólo dos y no vas a ejercer de montañero. El zapato bajo, sobre todo si vas en verano, te dará menos calor, tendrás menos ampollas y andarás mejor.
  • Moja el calzado (evidentemente si es impermeable, que se supone que lo será) en algunas fuentes. Cuando te pares para refrescar, no sólo mojes los pies. El refrescar el calzado por fuera (obvio) te dará una sensación de frescor en los pies. Y aunque no te lo creas, te durará más la suela.

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  • No te ates fuertes los cordones. Se te van a hinchar los pies. Este consejo me lo dio un vagabundo francés que se dedica a andar por las carreteras de Francia.
  • Lleva poca ropa en la mochila. Sobre todo no lleves un gran abrigo si vas a andar entre primavera y verano, por mucho que vayas a pasar los Alpes. La travesía por el Col del Gran San Bernardo será sólo un día. Sabrás apañártelas si hace frío.
  • La ropa de lycra se lava más fácil y se seca antes cuando la laves. Pero sudarás más. El algodón tarda horrores en secar. Depende de ti.
  • No vayas con una mochila enorme. Es preferible una mochila complementaria que podrás llevar por delante, en la zona del abdomen. Además sirve de contrapeso. Sufrirás menos en los hombros y lumbares.
  • No te hinches a comer. Es preferible comer de a poco, de vez en cuando, sobre todo aprovisionarte de cacahuetes y chocolates y galletas. En los 4 países que vas a pasar, encontrarás fácil.
  • Pregunta. Ante cualquier duda, pregunta. Entra en las oficinas de turismo, aunque no hables francés o italiano. Son el mejor lugar para conseguir ayuda, información y sobre todo, alojamiento. Recuerda que “preguntando se llega a Roma”. Y esto es precisamente lo que quieres.
  • Observa las cosas, el paisaje, las personas… Aunque te lo tomes como reto deportivo, recuerda que no vas con los ojos tapados. Formas parte del entorno, y él de ti.
  • No te pongas una fecha límite. Sobre todo si vas a hacer el trayecto completo. Sabes que durará unos tres meses, pero depende de tu fortaleza física, mental y de otras cosas. Descansa unos días hacia la mitad de trayecto. Y relájate con las fechas. Intenta no poner una fecha tope de llegada.
  • Sé solidario con otros peregrinos. Ellos pueden serlo contigo. No estás compitiendo. Estás andando. Comparte información.

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