La obstinada manía de caminar al contrario por la VIA FRANCIGENA, y vivir la viandanza.

Andar por un camino de nuevo, es como hacerlo por primera vez. Sobre todo si se hace en sentido contrario y en una estación del año diferente.

Es lo que pasa en la VIA FRANCIGENA. En esta ocasión desde Radicofani hasta Monteriggioni, en la Toscana italiana, hacia la II edición del Festival de la Viandanza. Un grupo de periodistas hemos caminado durante una semana, unos 120 kms a golpe de tuit y de publicación en facebook. Cierto que no es lo mismo que caminar solo. Pero como el camino son las personas, este camino ha sido especial.

La VIA FRANCIGENA comienza a tener un sentido propio sin importar el sentido o dirección que se tome. Si se va a Roma, bien. Si se va a Canterbury, genial. Si se va a Santiago o a Jerusalén, aún mejor. Pero si se es consciente de cada paso, perfecto. Porque eso es peregrinar por el Camino de Santiago o por la VIA FRANCIGENA, ser consciente de que se está vivo.

La polémica de los diferentes caminos importa poco. Hay numerosas variantes de la VIA FRANCIGENA y las habrá siempre, tantas como viandantes. Por eso resulta estéril e inútil intentar reconstruir un camino que sólo existe a cada paso.

Es lo que la Asociación italiana MOVIMENTO LENTO e ITINERARIA tratan de divulgar esta semana y en concreto este fin de semana en el FESTIVAL DE LA VIANDANZA en la toscana población de Monterriggioni. Los viandantes aquí concentrados fijan su atención en los pies y en el corazón. Porque como nos decía Fabrizio Pepini, un peregrino que hemos encontrado en el camino, “caminar sirve para curar, y efectivamente, cura”. Fabrizio sufre de leucemia. Y está en proceso de recuperación gracias a las veces que ha hecho el Camino de Santiago y la VIA FRANCIGENA.

Sigue la fiesta. Y la alegría y la ilusión no pueden ser embargadas por ninguna entidad.

http://www.viandanzafestival.it

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