La Porta Francigena de la Catedral de Santiago de Compostela

Y Diego Gelmírez, primer Arzobispo de Santiago de Compostela, peregrino de Santiago a Roma.

Diego Gelmírez

Diego Gelmírez

Resulta de alguna manera evidente la relación entre la capital jacobea y Roma. Pero se hace más notorio cuando se habla de la PORTA FRANCIGENA, o primitiva puerta septentrional de la antigua Catedral de Santiago de Compostela. Fue a principios del siglo XII cuando el joven gregoriano, Diego Gelmírez (Xelmírez), sueña con dar a Santiago la importancia que se merecía entre las ciudades cristianas.

Para ello, se lanza a los caminos europeos con el propósito de conseguir que la diócesis llegar a alcanzar el rango de archidiócesis, valiéndose de sus contactos en las cortes cristianas, y su arrojo llegando a Roma por primera vez en el año 1100 tras recorrer a la inversa el Camino de Santiago en las actuales España y Francia y por la VIA FRANCIGENA en la actual Italia.

El afán de Diego Gelmírez  en documentar sus periplos, es una fuente primordial para la Historia de la Catedral de Santiago de Compostela y su conversión en uno de los más importantes referentes del arte románico en Europa. Y por supuesto, igualando en aquel tiempo la peregrinación a Compostela al mismo nivel que las de Roma y Jerusalén. Tuvo que peregrinar desde Santiago a Roma para equipararlas y para ser nombrado subdiácono en su primer viaje, y para recibir de manos del Papa, el palio que le consagraba como arzobispo en su segundo viaje de 1105. Al igual que hiciera Sigerico, Arzobispo de Canterbury en el año 990.

Viajes de Gelmírez de Santiago a Roma

Viajes de Gelmírez de Santiago a Roma

Para alcanzar Roma utilizó la VIA TOLOSANA en el sur de Francia. En su primer viaje fue directo a Roma a través de la VIA FRANCIGENA, y en su segundo hizo un desvío para aproximarse a Cluny, para lo que utilizó algunos trayectos de la Via Podensis y la Via Lemosina en Francia. Siempre atravesando parajes del Reino de Navarra, y en concreto Pamplona, con cuyo obispo mantenía una gran amistad.

Sobra decir que no fue solo. Posiblemente algún miembro de su séquito le ayudó a empaparse del arte románico que veían a lo largo del camino en lugares como Toulouse, Moissac, Conques o Cluny. Y obviamente, Roma. Mucho se ha discutido sobre las columnas de tipo salomónico encontradas en Santiago y que sin duda bebieron de la influencia de la península itálica de aquella época, sobre todo de los lugares de paso de la VIA FRANCIGENA, por donde transitó Gelmírez, al igual que Sigerico, y miles de peregrinos que acudían a Roma.

LA PUERTA O PORTA FRANCIGENA

Reconstrucción de la Porta Francígena

Reconstrucción de la Porta Francígena

Así las cosas, aprovechando el año Santo Jacobeo, se organizó una exposición en Santiago denominada “Compostela y Europa. La historia de Diego Gelmírez” para la que se reconstruyó en 3D la antigua PORTA FRANCIGENA de la Catedral de Santiago de Compostela y en la que se reconocía la importancia de Diego Gelmírez en la recuperación del Camino de Santiago y de la revitalización de una Catedral como la jacobea que pasó a serlo de un arzobispado.

Se trata de la puerta septentrional de la Catedral de Santiago de Compostela, hoy ya desaparecida, y que era el lugar final de llegada de los peregrinos que acudían sobre todo por el Camino Francés. La PORTA FRANCIGENA se situaba en el lugar que hoy se encuentra la Puerta de la Azabachería y supuso en su momento un pequeño cambio al trazado del final del Camino de Santiago impulsado por Diego Gelmírez. En vez de dirigirse a la Puerta de la Via Sacra (en la cabecera del templo), proseguía paralela a la vieja muralla del Locus Sancti Iacobi hasta la nueva fachada del transepto de la Catedral. El nombre de “Francígena” puede bien aludir al fin del Camino de Santiago de los francos (como la actual VIA FRANCIGENA) o bien a alguna posible influencia artístico-cultural relacionada con el camino de peregrinación a Roma. En cualquier caso, es más que curiosa la referencia lingüística en Santiago de Compostela a la VIA FRANCIGENA.

Incluso el Códice Calixtino (Codex Calixtinus) en el capítulo IX de su libro V, (la guía del peregrino), menciona la PORTA FRANCÍGENA:

“LA PUERTA SEPTENTRIONAL
Detrás de este atrio (paraíso), está la puerta septentrional o Francígena de la basílica de Santiago, en la que hay dos entradas, también hermosamente labradas con los siguientes elementos: en cada una de las dos entradas, por la parte de fuera, hay seis columnas, unas de mármol y otras de piedra, tres a la derecha y tres a la izquierda, es decir, seis en una entrada y seis en la otra, lo que en total hace doce. Sobre la columna adosada al muro que por la parte de fuera separa los dos pórticos, está sentado el Señor.”
(Codex Calixtinus: capítulo IX, libro V)

SANTIAGO Y ROMA HOY

Cada vez más personas optan por ir de Roma a Santiago y viceversa. Posiblemente la mayoría de ellos con el espíritu de unir ambas ciudades de peregrinación en uno solo y sin el conocimiento histórico que tan necesario resulta para comprender porqué miles de peregrinos vuelven a los caminos. Para unir en una sola vía Santiago de Compostela con Roma, es necesario algo más que rutas trazadas con el GPS o perfectos proyectos de promoción turística. Es necesario ponerse en la piel de aventureros (arzobispos o no) que atravesaban media Europa a pie o en rudimentarios transportes, motivados por algo más que una caminata: su Fe.

Por tanto, es de justicia que el Camino de Santiago a Roma deba partir desde la Puerta de la Azabachería, donde se encontraba la antigua PORTA FRANCIGENA, desde la cual emprender la ruta hasta Roma por los Caminos de Santiago y la VIA FRANCIGENA.

Referencias:
“La Porta Francigena: una encrucijada…” Por Manuel Castiñeiras
Compostela y Europa. La historia de Diego Gelmírez
“Reconstruyendo la Porta Francígena de la Catedral de Santiago: Materiales multimedia para una exposición de arte románico” Por Manuel Castiñeiras y Victoriano Nodar

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