De Berlín a Santiago, Roma y Jerusalén por la Paz: ¿dos alemanes peregrinos o vagabundos?

Marcus se ha sentado en la calle Chapitela de Pamplona a pedir dinero. Con dos perras. La suya y la de su compañero Norbert. Ellos son dos alemanes que llevan un año andando desde que salieron de su casa en Berlín. Primero hasta Santiago siguiendo la ruta de un antiguo monje alemán del siglo XIV, y después hasta Roma desde Santiago de Compostela y de Roma a Jerusalén.

Parecen dos vagabundos. Con perros y sin flautas. Pero el camino me ha enseñado que la línea entre peregrino y vagabundo es delgada, y nadie tiene la autoridad moral para juzgar a quien se lanza por los caminos.

Marcus (de 43 años) me cuenta que piden algo de dinero en las calles porque su propósito es llegar a Roma y después a Jerusalén a la antigua usanza, pidiendo. Lo que tienen claro es que deben dormir en tiendas de campaña ya que en los albergues no les dejan entrar con sus dos perros. Lo asumen con naturalidad. Ahora necesitan algo de dinero para un par de botas nuevas para Norbert y un saco nuevo de dormir para Marcus.

Viajan por la paz. Son miembros de la Iglesia Evangélica alemana y hacen el Camino porque creen en Dios y en el ser humano, aunque éste le mire mal cuando pasan a su lado por las calles de cualquier ciudad europea. “El ser humano no ha cambiado nada desde la Edad Media, y huyen de los vagabundos básicamente por su miedo de llegar a ser como ellos, como nosotros”, me cuenta Marcus. Siguen el Camino de Santiago, primero los marcados por Alemania, Francia y el Camino Francés en España. El mismo que recorren de vuelta para seguir hasta la Vía Francígena entre los Alpes franco-italianos, y continuar por ella hasta Roma. De ahí, por la Vía Francígena del Sur para embarcar en Bari hasta Grecia y caminar hasta el resto del trayecto en Jerusalén, sin temer demasiado los peligros por Siria.

No tienen blog. Ni móvil. Ni GPS. Pero sí profesión: camareros en Berlín, mientras esto les permita vivir porque los sueldos andan verdaderamente bajos. Andan con mapas y con la idea de ser pequeñas gotas de agua que transportan la idea de Paz, “porque la Paz es la que trae la verdadera libertad, tanto la paz espiritual de cada ser humano, como la paz global de la humanidad entera. Con la Paz se puede caminar, pero se puede caminar buscando la Paz”, me dice Marcus antes de despedirse de mí y decirme que siguen buscando un sponsor que les ayude en su aventura.

Marcus y sus perras en Pamplona

Marcus y sus perras en Pamplona

Camino de la Paz: Berlín, Santiago, Roma, Jerusalén...

Camino de la Paz: Berlín, Santiago, Roma, Jerusalén…

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