Luca Bruschi: “La Vía Francígena no es sólo una exclusividad para peregrinos que la hacen por motivos religiosos.”

bruschi-2Luca Bruschi, caminante, experto en Itinerarios Culturales Europeos y miembro de la Asociación Europea de las Vías Francígenas (AEVF), lleva desde hace años trabajando con el Consejo de Europa en el desarrollo de la Vía Francígena. Con él hemos conversado sobre la misma.

AVFE: ¿Qué es para ti la Vía Francígena y cuál es su futuro?
LUCA BRUSCHI: La Vía Francígena es una Vía histórica con destino a Roma que pertenece al programa de itinerarios culturales del Consejo de Europa, lanzado en el 1987, dos años antes de la caída del muro de Berlín. Se trata de un programa líder, que pone hoy en red 26 itinerarios culturales como el celebérrimo Camino de Santiago, pasando por la red europea de las Ciudades Históricas Termales a la Vía de Sant’Olav, el Camino de Saint Michel, el de San Martín de Tours, la Vía de Mozart, la Ruta de los fenicios o la de los vikingos. Muchos de estos itinerarios ya están en estrecha relación con el proyecto Francigena.

La Vía Francígena es un importante camino que hunde sus raíces en Europa, y sabemos que justo las raíces de Europa y la integración multicultural han sido construidas sobre los grandes caminos. El simple gesto de un romero que camina puede favorecer hoy, la integración de los pueblos y la construcción de Europa, de su cultura milenaria. Como dijo Goehte: “Europa nació de las peregrinaciones y el cristianismo es su lengua materna”. Él pensó obviamente en las masas de romeros que en la edad media se pusieron en camino hacia Roma, Santiago y Jerusalén.

La Vía Francígena representa un “instrumento” capaz de favorecer el diálogo y construir puentes entre las culturas y pueblos. Y hoy sabemos la enorme necesidad de construir puentes, no barreras.

AVFE: ¿Para quién está hecha la Vía Francígena y las antiguas rutas: peregrinos, caminantes, turistas?
LUCA BRUSCHI: La Vía Francígena es como una autopista. Todos pueden recorrerla, sin exclusión, tal como ocurrió en la Edad Media. Hay grupos que la recorren por motivos culturales, espirituales, religiosos, de estudio, de búsqueda, de diversión y tiempo libre. Cada uno con sus motivaciones puede ponerse en camino. Sería equivocado pensar en la Vía Francígena solo como una exclusividad para los peregrinos que la hacen por motivaciones religiosas. Creo que hoy, en el tercer milenio, este itinerario también puede representar una ocasión de diálogo también para la Iglesia, y de acogida y encuentro para quien pueda ser ateo o provenga de otras culturas religiosas. Obviamente los peregrinos son el verdadero alma de este recorrido, aquellos que hacen vivir la Vía con pasión, entusiasmo y presencia física. Fundamental es el apoyo de muchas asociaciones locales y voluntarias que se prodigan para el mantenimiento del recorrido y para sensibilizar el tejido social local sobre estos temas.

La vía Francígena también pertenece a quien quiere descubrir las bellezas de nuestro país con una óptica de turista atento y sensible, a lo mejor sólo caminando en alguna breve etapa. Hay muchas personas, sobre todo extranjeras, que quieren ir a los lugares de la Francígena y aprovechar este recorrido para unir al placer del senderismo el de la enogastronomía y las tipicidades locales, la visita a castillos o a parroquias históricas, o el conocimiento de las termas históricas para unir el bienestar físico a la parada.
Sabemos que la Vía Francígena puede crear hoy una micro-economía sostenible a lo largo de los territorios atravesados, creando ocupación, también juvenil y femenina, en los lugares por los que pasa. Los territorios atravesados por la Vía y aquellos colindantes, pueden disfrutar ciertamente de un buen legado económico a los caminantes, viandantes y turistas. El Camino de Santiago sabemos que cada año mueve cerca de entre 40 y 50 millones de euros, y la mayor parte de estos recursos recae sobre los territorios, engendrando beneficio a la población local.

AVFE: ¿Qué interés puede tener la Vía Francígena para los españoles?
LUCA BRUSCHI: Los españoles adoran el camino de Santiago y estoy seguro que la mayor parte de los caminantes estarían bien contentos de venir a también descubrir la Vía Francigena. Los dos recorridos están relacionados, y es difícil no ver los dos caminos sino en óptica de continuidad territorial en un largo recorrido que de Santiago conduce a Roma y a Jerusalén.

Ya hay proyectos en obra para atar Vía Francígena y Camino de Santiago. Y fundamental es dar a conocer a los españoles las bellezas de la Vía Francígena. Y justo los mejores embajadores son los peregrinos y los caminantes, como bien sabemos y como bien dijo el poeta Machado: “El camino se hace al andar”.

“Estoy seguro que el papel de la Asociación de la Vía Francígena en España tendrá un papel de impulso muy importante para atar estos dos caminos culturales, y para sensibilizar los territorios atravesados por las Vías”.

AVFE: ¿Qué queda hoy de la antigua Vía Francígena?
LUCA BRUSCHI: La Vía Francígena es practicable en seguridad en todo el tramo italiano, y también a nivel europeo presenta un óptimo estado: muchos peregrinos o excursionistas ya la frecuentan en los tramos inglés, francés y suizo. Se está trabajando para ponerla en seguridad en su totalidad, a través de la implicación de las regiones, instituciones locales y asociaciones.

Hoy este proyecto francígeno representa un gran “green way” que une el país de norte a sur, dando una fuerte identidad y connotación cultural a los territorios. Desde un punto de vista europeo, la Vía Francígena representa un puente entre la Europa del Norte, la anglosajona y la latina del Mediterráneo, tal como el medievalista francés Jacques Le Goff la ha definido. Muchos territorios han invertido y están invirtiendo energías y recursos sobre este proyecto para que se pueda hacer aprovechable en todas sus dimensiones. Pienso en el Master Plan 2009-2014 de la región Toscana, el que testimonia de qué manera profesional, inteligente y previsor se puede rediseñar la vocación turística de un área vasta partiendo de un proyecto cultural como la Vía Francigena.

AVFE: ¿Has caminado sobre la Vía Francígena y otros caminos?
LUCA BRUSCHI: Hice por primera vez el camino de Santiago en 2005 y en 2006, partiendo de Roncesvalles. Lo he hecho en partes por motivos de estudio, atados a mi project work y por motivos personales y culturales legados a espiritualidad, conocimiento, búsqueda. En 2007 y 2009 caminé sobre la Vía Francigena.

El verano pasado he decidí volver a ponerme la mochila sobre los hombros iniciando el camino de Puy en Velay, en Francia, a lo largo de la Vía Podiensis también denominada Vía Real. Un camino de 200km, una aventura auténtica, un gran viaje a pie hasta la abadía de Conques a lo largo de uno de los más fascinantes tramos franceses del camino de Santiago. Un recorrido todavía mucho más bonito de lo que imaginé que he vivido lentamente dejando arrollarme por el paisaje y el patrimonio cultural, de la cocina tradicional, de los encuentros, y de la espiritualidad y energía que este recorrido logra transmitir a quien camina. Hoy los caminos nos devuelven valores muy preciosos, que a menudo la sociedad moderna y frenética nos impide como tener tiempo y encuentros. Creo firmemente que el simple gesto del caminar, en el contexto de esta sociedad contemporánea tan frenética y veloz, pueda ser considerado como algo revolucionario.

Luca Bruschi en el Col del Gran San Bernardo

Luca Bruschi en el Col del Gran San Bernardo

Luca Bruschi en el Camino de Santiago

Luca Bruschi en el Camino de Santiago

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