10 razones por las que hacer la Vía Francígena o Camino de Roma

Sobran razones por las que peregrinar a Roma, por las que convertirse en “romero” e ir por los caminos de Europa hasta la que fue capital del mundo en una época. Sobra decir que Roma es un punto clave en la Historia, cultura y espiritualidad mundial, se crea o no en Dios, se sea o no cristiano católico. No importa. Pero lo mejor de ir a Roma a través de la Vía Francígena o del Camino de Santiago a Roma, no es el llegar, sino el camino en sí mismo. Aquí alguna de las razones.

1.- La Vía Francígena o el Camino de Roma son el mejor complemento al Camino de Santiago. Otra forma de hacer una peregrinación con un objetivo diferente. Una vez satisfecho del Camino de Santiago, ¿porqué no probar a caminar por la Vía Francígena?

2.- A lo largo de la Vía Francígena, el caminante o peregrino encontrará cientos de lugares llenos de magia, misticismo, Historia, arte, cultura y tradiciones con las que alimentar su alma y saciar la sed de misterio. Caminar por países como Inglaterra, Francia, Suiza o Italia (y España) es pasear por sendas por las que pasaron millones de personas con propósitos diferentes y que dejaron su impronta todavía arraigada.

3.-Todavía la Vía Francígena o el Camino de Roma no están tan masificados como el Camino de Santiago. Desconocemos si en el futuro miles de peregrinos se lanzarán a los caminos de Europa hacia Roma. Pero por el momento, la soledad será lo más habitual en Francia y la tranquilidad y el sosiego confortable será lo normal en Italia.

4.-Si bien es cierto que el paso por los Pirineos, la Ribera del Ebro, la Meseta castellana o la Galicia profunda en el Camino de Santiago son una auténtica maravilla, no deja de ser menos los fabulosos paisajes de la campiña inglesa, la costa norte de Francia, los paisajes de la región de Champagne, los montes del Jura, el Lago Léman suizo, los Alpes italo-suizos, la llanura Padana italiana, los Apeninos, la Costa de Liguria y por supuesto, la verdadera protagonista del Camino de Roma: la Toscana.

IMG00993-20120721-11585.-Descubrir una nueva senda de espiritualidad. No hay que llegar a Roma para darse cuenta de esa espiritualidad. La Vía Francígena o peregrinar a Roma supera los mil años de personas que han dejado su testimonio de fe, de creencias, de energía positiva y de espiritualidad en el camino a través de muchas formas. Resulta enormemente sencillo empaparse de esta espiritualidad a lo largo de los dos mil kilómetros. Aunque no se crea en una deidad, aunque sea uno ateo o agnóstico, será imposible no dejarse llevar por una espiritualidad que llegará a lo más hondo.

6.-Los ingleses, los franceses, los suizos y los italianos son buena gente. Sí. Lo que lees. Son muy buena gente. ¿Porqué nos iban a tratar mal a los que no somos de esos países? Cierto es que gente desagradable la hay en todos lados. Pero si uno viaja de manera sencilla, humilde y sin prepotencia ni prejuicios, encontrará en estos países un montón de personas de corazón enorme que le ayudarán al peregrino en cualquier cosa que necesite. No hace falta ir a la Asia más lejana para encontrar fabulosas personas. Éstas también las hay en Europa.

7.-¿Quién dice que los europeos comen mal? Hacer la Vía Francígena es la mejor manera de hacer una inmersión cultural también por los mejores platos de comida tradicional cocinada por las familias y personas de clase media normales y corrientes. Vamos, lo que se come de verdad y no lo que le dan a uno en un lugar turístico.

8.-¿Qué no sabes francés, inglés o italiano? Salir a los caminos de Europa es aprender a comunicarse sin saber idiomas. La necesidad de comunicarse es la mejor manera de aprender. y funciona. Mágicamente te entienden los demás. Y si encima sabes algo de idiomas, los practicarás.

9.-La gran cantidad de grandes y pequeñas sorpresas que te esperan por el camino son muchas. El peregrino o caminante sólo tiene que dejarse sorprender, caminar con los sentidos bien abiertos, y el espíritu limpio de prejuicios y de expectativas.

10.-Las demás razones las sabrá el peregrino o caminante cuando haga la Vía Francígena o Camino de Roma.

Para saber más de la Vía Francígena: GUÍA BREVE DE LA VÍA FRANCÍGENA

La mochila del peregrino atravesando el Río Po (Italia)

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