De la “Porta Francigena” a Roma: ¿La Vía Francígena Española?

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El último número de la “Rivista Via Francigena and the Pilgrimage Ways” ha contado con un artículo nuestro sobre la relación de la Vía Francígena y España. A continuación reproducimos el artículo tal y como aparece en la revista.

> English: FROM THE PORTA FRANCIGENA TO ROME: THE SPANISH VIA FRANCIGENA?
> Français: DE LA PORTA FRANCIGENA À ROME: LA VIA FRANCIGENA DE L’ESPAGNE
> Italiano: DALLA PORTA FRANCIGENA A ROMA: LA VIA FRANCIGENA SPAGNOLA

“Que el Camino de Santiago y la Vía Francígena son parte de la misma cosa pero al mismo tiempo caminos distintos, resulta muy evidente. Todavía ir a Roma desde Canterbury es una especie de aventura, tal vez como pudiera haber sido el Camino de Santiago e el pasado siglo XX. Hay evidencias de que el Camino de Santiago y la Vía Francígena ya estaban unidos desde tiempos remotos. Pero se hace más claro cuando se habla de la PORTA FRANCIGENA, o primitiva puerta septentrional de la antigua Catedral de Santiago de Compostela. Fue a principios del siglo XII cuando Diego Gelmírez sueña con dar a Santiago la importancia que se merecía entre las ciudades cristianas. Para ello, se lanza a los caminos europeos llegando a Roma por primera vez en el año 1100 tras recorrer a la inversa el Camino de Santiago.

Diego Gelmírez es una fuente primordial para la Historia de la Catedral de Santiago de Compostela y su conversión en uno de los más importantes referentes del arte románico en Europa. Y por supuesto, igualando en aquel tiempo la peregrinación a Compostela al mismo nivel que las de Roma y Jerusalén. Tuvo que peregrinar desde Santiago a Roma para equipararlas y para ser nombrado subdiácono en su primer viaje, y para recibir de manos del Papa, el palio que le consagraba como arzobispo en su segundo viaje de 1105. Al igual que hiciera Sigerico, en el año 990. Para alcanzar Roma utilizó la Via Tolosana en el sur de Francia. En su primer viaje fue directo a Roma a través de la Vía Francígena, y en su segundo hizo un desvío para aproximarse a Cluny, para lo que utilizó algunos trayectos de la Via Podensis y la Via Lemosina en Francia.

Por eso existe en la Catedral de Santiago de Compostela una antigua puerta llamada FRANCIGENA. Se trata de la puerta septentrional de la Catedral de Santiago, hoy ya desaparecida, y que era el lugar final de llegada de los peregrinos que acudían sobre todo por el Camino Francés. La PORTA FRANCIGENA se situaba en el lugar que hoy se encuentra la Puerta de la Azabachería y supuso en su momento un pequeño cambio al trazado del final del Camino de Santiago impulsado por Diego Gelmírez. El nombre de “Francígena” puede bien aludir al fin del Camino de Santiago de los francos (como la actual Vía Francígena) o bien a alguna posible influencia artístico-cultural relacionada con el camino de peregrinación a Roma.

Cada vez más personas optan por ir de Roma a Santiago y viceversa. Para unir en una sola vía Santiago de Compostela con Roma, es necesario algo más que rutas trazadas con el GPS o perfectos proyectos de promoción turística. Es necesario ponerse en la piel de caminantes que atravesaban media Europa a pie o en rudimentarios transportes, motivados por algo más que una caminata: su Fe. Por tanto, es de justicia que el Camino de Santiago a Roma deba partir desde la Puerta de la Azabachería, donde se encontraba la antigua PORTA FRANCIGENA, desde la cual emprender la ruta hasta Roma por los Caminos de Santiago y la Vía Francígena.”

Raúl Santiago Goñi
Página 50, Revista Via Francigena and the Pilgrimage Ways, Nº37

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